Análisis Internacional: Tras las acusaciones de corrupción y el descontento en Perú, ¿corre riesgo el mandato de Dina Boluarte?

Desde que Dina Boluarte asumió la presidencia en Perú en 2022 estuvo rodeada de acusaciones de corrupción y con cada vez menos acompañamiento de la gente. El Caso Rolex volvió a poner en duda su mandato.


La presidenta peruana de izquierda (aunque gran parte de la población cree que responde más a ideas de derecha según una encuesta del Instituto de Estudios Peruano 
encuesta delInstituto de Estudios Peruano), Dina Boluarte, está atravesando momentos difíciles al frente de su cargo. La semana pasada no avanzaron tres pedidos de juicio político para pedir la vacancia de la presidencia alegando incapacidad moral de la mandataria, ya que el fujimorismo la blindó en el Parlamento. En abril también fueron rechazadas otras dos mociones para removerla de su cargo.

Además, liberaron a su hermano y su abogado tras estar una semana detenidos por una investigación judicial por integrar una presunta organización criminal. Se tomó esa decisión por considerar que no había riesgo de fuga ni obstrucción de la investigación, pero igualmente el proceso continúa. A su hermano se lo acusa de haber influido ilegalmente y haberse beneficiado con el nombramiento de distintos funcionarios, y a su abogado por haber realizado maniobras ilegales para evitar que avancen las investigaciones en su contra.

A estos hechos ocurridos la semana pasada hay que sumarle el Caso Rolex, la investigación por presunto enriquecimiento ilícito y corrupción de la presidenta de Perú y la denuncia por presunta responsabilidad en las muertes de medio centenar de manifestantes los días posteriores a su asunción. Por ahora el Parlamento resolvió desestimar los pedidos de juicio político, ¿pero puede Dina Boluarte ser destituida de su cargo antes de las elecciones de 2026?

Gonzalo Fiore es especialista en Relaciones Internacionales y para él “Boluarte corre riesgo en el cargo a pesar de que se haya rechazado la vacancia presidencial”. Explica que “no está legitimada como presidenta porque ella asume en medio del escándalo en donde su predecesor, Pedro Castillo, es detenido y destituido, más allá de que haya integrado la fórmula”.

Fiore aclara que de los últimos seis presidentes peruanos cinco no terminaron el mandato, y que el promedio de permanencia en el poder es de trece meses. Agrega que “todos los últimos presidentes fueron investigados y pasaron por la cárcel en algún momento”. Teniendo en cuenta estos datos es que remarca el riesgo que corre la actual presidenta peruana. Respaldando este dato, en el último Índice de Percepción de la Corrupción Índice de Percepción de la Corrupción realizado por la ONG Transparency International, Perú alcanzó 33 puntos sobre 100, su puesto más bajo desde la creación de esta medición.

¿Pero por qué los presidentes en Perú duran tan poco tiempo en el cargo? Según Fiore es porque “desde la última reforma constitucional se le otorgó un poder demasiado grande al Parlamento. Es capaz de rechazar nombramientos de ministros, ir en contra de decisiones de los presidentes e incluso de destituirlos”. Para él, el sistema peruano no llega a ser una república parlamentaria, pero es “presidencialista con un parlamento muy fuerte”.

Juan Carlos Ruiz Rivas es analista político peruano y CEO de Atik Comunicación Inteligente, agencia de gestión y comunicación estratégica. Él remarca tres factores que hacen a la inestabilidad de Boluarte en el poder: la crisis económica, que arrastra una recesión de la que no puede salir, la baja popularidad que tienen tanto el Parlamento como el gobierno de turno y el poder que tienen los partidos políticos para decidir si adelantan o no el proceso electoral. En concordancia con esto, según la última encuesta del IEP encuesta delIEP, el 85% de los peruanos desaprueba la gestión de Boluarte.

Ruiz destaca que, para él, si Boluarte deja su cargo o logra mantenerlo no modificaría mucho el escenario político. “Se ganaría tiempo en hacer algunos recambios que por la incapacidad de gestión de este gobierno no se están haciendo. Si se mantiene hasta 2026 probablemente tengamos un par de años perdidos”, explicó.

El respaldo del Parlamento a la presidenta la última semana responde a lo que él llama “un pacto conservador” de las fuerzas de centro derecha. Por ahora no dejarán que Boluarte sea destituida “porque no les conviene ni dejar sus cargos en el Parlamento, ni que caiga Boluarte, porque eso significaría que pueda subir a la presidencia cualquiera, ya que no hay un cambio político claro y no sabremos qué podría pasar”, analiza Ruiz.

Aunque remarca que ese pacto puede terminarse. “Hay cinco grupos que son los que forman esta alianza conservadora con Boluarte y la sostienen en la medida que les sea necesario. En el momento en que deje de ser necesaria la van a dejar caer, no van a dejar que su incapacidad o los malos manejos los arrastre con ellos”, destacó.

Una visión similar tiene Anahí Durand Guevara, socióloga y ex ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables durante el gobierno de Pedro Castillo. Ella coincide en que es un gobierno ilegítimo e impopular, que se sostiene en un pacto con el Parlamento hasta que éste deje de mantenerla en el poder. Durand cree que esta situación va a permanecer así hasta 2025, “cuando ya no se pueda disolver el Parlamento por ley, ya que un año antes de las elecciones no se puede disolver y solo se iría la presidenta”.

El papel de la oposición juega un rol clave. Si Boluarte es destituida no hay una figura que concentre la aprobación popular y sería continuar por el mismo camino. Para Durand las protestas ocurridas no dieron un nuevo líder. “No hay una oposición política, hay mucha oposición social y mucho malestar. Eso es una ventaja para que el Ejecutivo siga manejando las cosas como lo viene haciendo”, expresó la ex ministra.

Entonces, ¿cuáles son los posibles escenarios para la política peruana? Uno de ellos sería que la vacancia presidencial termine procediendo en el mediano plazo, habrá que ver si ocurre antes de que se cumpla un año para las elecciones o no. Esto es lo que supone que podría pasar Fiore: “Lo más probable es que eventualmente Boluarte sea destituida, salvo que logre convertirse en una excepción de la última década”, argumentó. Para Ruiz, “el pacto conservador” tiene fecha de vencimiento. No es en el corto plazo, pero “probablemente muy pronto”, expresó.

Para que no continúe la crisis institucional a pesar de que se convoque a elecciones, Durand plantea que “tendría que abrirse la convocatoria a un proceso constituyente, que es lo que reclamaba la gente en las protestas. Cambiar las reglas de juego que están absolutamente viciadas y han sido hechas de espaldas a la ciudadanía, a ellos no se les consulta nada”.

Para 2026, luego de las elecciones, tras una modificación se volverá a bicameralidad del Parlamento. Esto puede ser que abra una nueva etapa política en Perú. Ruiz lo percibe como algo que puede llegar a ser positivo: “El país necesita instancias distintas de debate, de diálogo y de discusión. Necesitamos que se haga política, que no es otra cosa que la defensa de intereses. Necesitamos más instancias de representación de esos distintos intereses territoriales y regionales para que todos estén representados y empezar a construir el país que les pertenece a todos y no solo a unos cuantos”.

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